divendres, 22 de juliol de 2011

Social spammer

Amb motiu de la participació a l'edició d'enguany dels Premis Blocs Catalunya 2011 vaig descobrir que un codi javascript em permetia comunicar fàcilment a tots els meus amics de Facebook que em presentava als Premis enviant-los una invitació a un esdeveniment. Els avantatges del missatge eren evidents: demanava el vot a la vegada a prop de 2.000 persones de forma gratuïta (Facebook Ads, p. ex., és un servei de pagament).

Deixant de banda temes de superjò i codis morals, el fet de perdre una mica el món de vista en fer l'enviament de forma indiscriminada va propiciar que David de Silva (@amraxx), consultor i Social Media Manager, em fes arribar els seus comentaris al respecte i em va parlar del social spammer.

Segons l'Observatori de la Seguretat de la Informació, un social spammer és l'usuari de xarxes d'informació que amb l'enviament de missatges, correus electrònics, invitacions i/o comentaris realitzats a través de xarxes socials, wikis, fòrums o blocs, entre altres mitjans, duen a terme actes de phishing, d'enviament de codi maliciós o de publicitat no desitjada. Us ho dic perquè mai no n'havia sentit a parlar... i perquè en David me'n considerava un!

Durant un parell de dies he mantingut amb en David una conversa força interessant que m'ha fet veure coses noves i aprendre dels errors. Com podeu veure, continuo aprenent...

Tot i tenir punts de vista diferents, entenc que discrepar és bo i moltes vegades enriquidor i és en aquest context que se'm plantegen tot de dubtes que ara comparteixo amb tots vosaltres. (Aquesta frase l'he copiada d'en Kim Ruiz, @ksibe, consultor i Social Media Marketing, amb qui aquests dies també he tingut converses interessants.)

1. Mala praxi. Una persona amb més de 3.000 amics a FB i seguidors a Twitter rep constantment invitacions i suggeriments de tot tipus, no necessàriament professionals: gent que promociona les seves obres de teatre, els seus concerts de música, les seves presentacions literàries, etc. Per què no una votació popular? Per què no són exemples vàlids de promoció? Què són exemples de bona praxi en les xarxes socials? Quina diferència hi ha entre demanar-te el vot i convidar-te a la meva obra o conferència? Han de rebre la mateixa consideració particulars i professionals?

2. Les xarxes socials tenen moltes gràcies i algun inconvenient. Crec que amb tants seguidors i amics és inevitable rebre informació no desitjada, sense rellevància i en llengües que no dominem. Una bona gestió d'aquesta informació ens separarà el gra de la palla. Forma part de les regles del joc.

I vosaltres, què en penseu?

  

3 comentaris:

  1. Hola, Andreu. Me gustaría responderte en catalán, lengua que aprecio, admiro y hasta me resulta grata al oído y a la lectura, cuestión harto extraña ya que soy madrileño de nacimiento, y defensor a ultranza del carácter de esta villa y corte. Pero me maravilla lo cosmopolita de las urbes de Catalunya con proyección y empuje. Por ejemplo, Barcelona. Lamentablemente, no me defiendo en catalán más que "una miqueta" al hablarlo, y casi nada al escribirlo. Así pues ruego que aceptes estas torpes palabras castellanas para comentar en tu blog.

    Soy socio de David en CyNM. Desde aquí no pretende defenderlo, explicar su conducta o matizar su comportamiento. Cada cual es mayorcito, ergo responsable de sus actos y competente sobre su propia vida, y carga con sus aciertos y sus errores. Sí puedo decirte, empero, que en la mayor parte del ambiente 2.0 de Madrid y de buena parte del Estado se tiene a mi socio como un verdadero experto social media, de gran calidad tanto desde el punto de vista del social media management, como en las tareas asociadas: marketing, content curator, reputación online, etc.

    Coincido plenamente contigo en que las diferencias son enriquecedoras y fomentan el debate constructivo. No sé hasta qué punto se puede considerar "spammer" tu petición. Te expongo mi caso por si ello puede ayudar: el año pasado publiqué en Lulu.com una recopilación de artículos llamada "Líneas desde el páramo". Utilicé la fuerza de las redes sociales (Twitter en un 90%) para socializar el producto, si bien con un matiz cuando menos interesante: realicé una auditoria previa de mi entonces pequeña comunidad (unos 600 usuarios) y anoté uno a uno cuántos tweets, públicos o privados, remitiría, con qué contenido, con qué enlaces, y pidiendo qué. El resultado te lo divido en dos partes, la primera te la cuento ahora y la segunda líneas abajo. Resultado, parte 1: durante tres días mi comunidad estuvo dándole una distribución magnífica al libro, con entorno a 300 clics directos a través de la pasarela bit.ly y unas 15 descargas en PDF de la obra.

    (... Ahora continúa, que no me deja publicar más de 4.096 caracteres...)

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  2. A la hora de actuar como profesional procuro seguir los mismos criterios: auditoría previa de a quién enviar una notificación o a quién seguir, por más que el sector tiende a ser amigo de tareas automatizadas que tan pronto permiten un following activo de 3.000 usuarios como un unfollowing masivo del 90% días después. No digo que no resulte útil, ni que no conozca o haya utilizado dichas herramientas, pero considero que una actuación profesional no necesita valerse de artimañas efectistas para la obtención de resultados de crecimiento sostenible y sostenido. Como lo cortés no quita lo valiente, tampoco soy quien para juzgar ni condenar a quienes usan poco, mucho o nada dichas herramientas. Cada maestrillo tiene su librillo, y con él se las componga como mejor sepa, pueda o quiera. Hay gurús que no levantan medio palmo del suelo, y hay gente brillante arrinconada por las circunstancias de esta socialización de pérdidas y acumulación de beneficios en unas cuantas manos, que los mismos beneficiados denominan crisis para disfrazar el asalto de guante blanco de un mundo con suficiente riqueza y prosperidad como para que ningún ser humano pase hambre, sed o calamidades.

    Dicho lo anterior, también creo válido introducir en el social media algunos preceptos que se nos tienden a olvidar, como es el hecho de que en un entorno de interacciones hiperveloces, aparentemente inconexas y que exigen altos grados de concentración, existen puertas traseras de la comunicación que más de una vez nos marcan un gol. Entre ellas, el humor, el sarcasmo, la ironía y la acidez sin mala intención. Y, claro, pagan justos por pecadores. volviendo a mi ejemplo, hubo un porcentaje residual que se mostró ofendido por mi "campaña" de socialización, que la calificó de spam o que me dio toques de atención porque me estaba "pasando". Les pedí lógicas explicaciones, disculpándome por anticipado, y en todos los casos se trató más de ramalazos sarcásticos que de crítica real. Y te habla uno que sabe lo que es vivir un linchamiento corporativo (googleame y verás), al que siguieron las disculpas uno por uno y en privado de dicho gremio. Linchamiento que fue, precisamente, fruto de un exceso de sarcasmo en un ambiente profesional oprimido y que no andaba para gaitas ;)

    Resultados, parte 2: de los 300 clics sólo hubo una venta, y fue de una chica con la que mantenía una relación. Conclusión: tomémosno en serio nuestro trabajo, nuestra vida en la nube, nuestra vocación de servicio a la reputación online, pero mantengamos los suficientes mecanismos de respuesta desde el sentido común como para no santificar ciertos principios que, no nos olvidemos, nosotros mismos construimos y fabricamos día a día. Calentarnos "la boca" no nos lleva más que a adentrarnos en polémicas estériles. El periodismo clásico está KO por muchas razones, pero entre ellas y no poco importante por su condescendencia consigo mismo y sus pláticas de autolamento, cuitas que a nadie más que a los propios periodistas importan un carajo. Seamos inteligentes y aplíquemonos el cuento. No lo digo por ti, lo digo en general.

    Lo que no quita me reconocimiento al tono mesurado, constructivo e inteligente de tu post. Y para "pecadores" yo el primero, que acabo de invertir litros de tinta digital en una "polémica" (falso, seguro que estamos llamados a entendernos en infinidad de ocasiones), sin apenas trascendencia en el "mundo real". Recibe un saludo.

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  3. em dona la sensació, que per accedir a internet, per tenir una compta, un correu, tens l'obligació de estar constantment "bombardejat" de correus, pop-up, arxius......
    Quan normalment, l'únic que vull es parlar amb els meus amics o descubrir alguna cosa que m'interessa a mi i no als altres..
    que visquem dins un poti-poti tecnologic i cultural no ens dona la rao per anar escampant "spam".
    Tampoc es tot cert el que circula per internet, ni tot veritat, sencillament son opinions en la seva majoria particulars, punts de vista o maneres de viure, per tant sempre estarem obligats a fer una tria de tot el que veiem i ens arriba.

    vaja jo crec...

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